Seis consejos para mejorar la comprensión y razonamiento de los niños

Tener altas expectativas en los hijos es esencial para su aprendizaje, porque los acostumbra a llegar más lejos, los impulsa a esforzarse, forja la autoestima y les da seguridad, afirma Margot Monroy, coordinadora académica del programa Aprender para Crecer que impulsa el Consorcio Camisea, y que beneficia a miles de niños de 29 colegios públicos de la provincia de Pisco.

“El acompañamiento de los padres es importante. Si un niño no se siente valorado, su aprendizaje no será adecuado”, comentó la experta durante la organización de una feria pedagógica, donde los docentes beneficiados por el proyecto presentaron distintas estrategias que los ayudaron a fortalecer el aprendizaje en el aula.

El programa Aprender para Crecer que impulsa el Consorcio Camisea, operado por Pluspetrol, ha logrado que cientos de estudiantes de inicial y primaria mejoren su desempeño en materias como comprensión lectora y razonamiento matemático. ¿Cómo lo lograron? Aquí presentamos algunas técnicas que pueden replicarse en casa: Pescando palabras.

Niños de 5 o 6 años que están empezando a leer, pueden motivarse a la lectura con este juego, afirma la educadora Jacqueline Utos. En una caja de cartón, que simula una pecera, se colocan palabras fáciles de reconocer, con un clip de acero.

Un palo de madera con una pita y un imán en la punta, bastarán como caña de pescar para “atrapar” las palabras. Los niños deberán leer cada palabra que recojan. El dado de la pregunta. Estimula la comprensión lectora de forma lúdica.

Se trata de un dado que en lugar de números tiene preguntas o frases como: “¿De qué trata el libro?”, “mi parte favorita es…”, “No me gustó cuando…”, “Me gustó cuando…”, etc. El dado se lanza luego de leer un texto, y el niño contesta las interrogantes.

Es uno de los juegos favoritos de Astrid Velasco Taipe, de 9 años, del colegio Los Libertadores de Pisco, una de las beneficiarias del programa Aprender para Crecer que impulsa Camisea. La casa sumadora. Ideal para niños de 1er grado que aprenden a sumar y restar, porque reduce al mínimo el margen de error.

Se trata de una casa de cartón con tres compartimientos: dos en la parte superior, que corresponden a los números que se sumarán; y uno grande en la parte inferior, que representa el resultado de la adición. La operación se realiza con la ayuda de canicas o cualquier otro objeto que facilite la cuenta: botones, chapas de botellas, etc.

Los niños deben contar y colocar tantas canicas como indiquen los números que se sumarán en los compartimientos superiores. Luego, trasladarán todas las bolitas a la parte inferior para contarlas y dar con el resultado final. Zapato. Una forma muy creativa de enseñar a niños de 3 a 5 años el difícil arte de amarrarse los zapatos, afirma Jacqueline Utos, profesora de la IEI 311. Permite desarrollar la motricidad fina, pues no solo se trata de hacer el lazo, sino también de insertar el pasador por los agujeros.

Esta hecho de cartón, corrospún y microporoso, y es decorado al gusto del usuario. Multiplica y gana. Crear una competencia entre los alumnos para fortalecer el razonamiento matemático es una estrategia que ofrece buenos resultados.

Es el fin de este juego de mesa que se inicia cuando uno de los equipos participantes lanza dos dados. Los números seleccionados se multiplican y los concursantes compiten por identificar la respuesta en un tablero que contiene todas las soluciones. El primero en encontrarla, coloca una ficha del color que representa a su equipo. Aquel que posiciona 10 fichas es el ganador del juego.

Si bien es dirigido a estudiantes de 3ero de primaria, puede aprovecharse por niños de 6 y 7 años, sumando o restando en lugar de multiplicar. También se cambian los valores de los dados para elevar el nivel de dificultad. Productor de textos.

Fomentar la expresión en alumnos de 5 años es uno de los retos más importantes, afirma Alicia Huaranga, profesora de la IE Gerardo Raúl Mendoza Escate. Esta herramienta consiste en un papelógrafo con imágenes distribuidas en cuatro columnas bien diferenciadas: “Había una vez”, “Luego”, “Entonces” y “Finalmente”.

Los niños crearán una historia escogiendo las imágenes del panel, una por columna. Esta dinámica no solo despierta la creatividad, también ayuda a los menores a formular un discurso.

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